• Desastre vial por toda la ciudad, ausencia de agentes viales.

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EMBOTELLAMIENTO. De plano, las principales avenidas de nuestra ciudad en las horas pico son un verdadero desmadre, no existe palabra más exacta para describir lo que ocurre a diario con el tráfico vehicular. Los conductores ya están hartos de ver que quienes tienen bajo su responsabilidad el tráfico automovilístico les importe poco el embotellamiento que se provoca y de que manera descarada se desaparecen para evitar cumplir con su trabajo.

CAOS. Las avenidas Manuel Gómez Morín, Tecnológico, Paseo Triunfo de la República, Ejército Nacional, la avenida Óscar Flores, la Teófilo Borunda, Paseo de la Victoria y todas aquellas por donde concurren la mayor parte de los automovilistas, de plano están intransitables, es espantoso el caos vial que se provoca, desde las tres de la tarde el tráfico es insoportable, los semáforos duran menos que una mentada de madre, y ninguna sola autoridad vial está presente para darle coordinación al flujo vehicular.

ACCIDENTES. Es increíble el número de choques que ocurren en estas avenidas por la falta de señalamientos en todas las obras de construcción, además de cientos de vehículos diarios que sufren daños debido a la mala señalización en las obras de construcción y material regado por dichas avenidas. No existen retornos porque se encuentran bloqueados, los semáforos no funcionan, no existe ningún tipo de señalamiento que oriente al conductor, pero lo peor es que no hay un solo elemento de vialidad, ni en patrulla ni en motocicleta, mucho menos a pie. ¡Ah, pero eso si! en el boulevard Independencia y Cuatro siglos se encuentran varias unidades de seguridad vial cazando desesperadamente a los automovilistas y hasta parando hasta dos o tres al mismo tiempo.

IRRESPONSABLE. ¿Como es posible que quien tiene la obligación de tener un buen control del tráfico vehicular citadino, sea un irresponsable y que pese a las cientos de quejas diarias de los automovilistas se haga el desentendido? Todo parece indicar que solamente se preocupa por cobrar la cuota diaria que les exige a sus elementos. Este individuo al que nos referimos de nombre Víctor Mejía Chavira, director operativo de Seguridad Vial, ha demostrado que es un inútil y que le quedó bastante grande el puesto para sus pobres capacidades.

INVITACIÓN. Sería estupendo que el coordinador de Seguridad Vial, el profesor César Alberto Tapia, se subiera en su automóvil y se diera una vuelta por cualquiera de estas avenidas en las horas pico, para que personalmente se percate de lo que ocurre en dichas avenidas y luego se vaya a recorrer el Boulevard Independencia y el Cuatro Siglos para observar lo que hace su personal y el porqué se produce el caos vial en toda la ciudad. Que no le cuenten, que se desengañe por si mismo, pues como jefe de esa dependencia municipal debe de revisar personalmente el trabajo que sus subordinados desempeñan, le aseguramos que se va a llevar una gran sorpresa y a lo mejor hasta pone orden en su equipo.

DESESPERADOS. Pero seamos realistas, ¿Sabe usted porque ocurre esto? porque los agentes viales tienen que completar la cuota diaria que les exige su director Víctor Mejía, puntual y sin faltantes. Son mil pesos por cabeza y 10 infracciones diarias a cada elemento, entonces el trabajo de los agentes viales esta concentrado en obtener del automovilista los mil pesos y las infracciones correspondientes. ¿Qué realmente el coordinador, el profesor César Tapia, ignora esta corrupción o de plano la tolera?

VORAZ. Al profesor César Tapia se le puede perdonar que lo estén “chamaqueando” por ser un novato en esa dependencia, pero quien de plano es un corrupto, un verdadero sinvergüenza, un pillo, es Víctor Mejía, quien por cierto soñaba y decía que el iba a ser el coordinador de esa dependencia porque había andado de guarura del alcalde Pérez Cuellar en su campaña política. Como no se le hizo el puesto a Victor Mejía, al ser nombrado director operativo llegó muy hambreado, jadeando a chorros, con el ánimo de hacerse millonario, frotándose las manos hasta quemarse. En poco tiempo y para demostrar que las puede todas, acaba de adquirir una camioneta marca Jeep Liberty, de color blanca, de reciente modelo, la cual estaciona al fondo del estacionamiento de la dependencia vial.

DESCARADO. Y es que es Victor Mejía muy descarado, a los ex comandantes y agentes de confianza del anterior director operativo, Daniel Pérez, los puso en los cruceros a manera de castigo, pero ya los esta removiendo porque le llegaron al precio. Los llamados agentes de proximidad, que realmente son los castigados, ya le dieron un buen billete a Mejía para que los deje “trabajar”. Sin olvidar por supuesto a su grupo de “hermanos de vida” que tiene sin ningún problema recabando a diario la polla diariamente.

AMIGOS. Pero esto no es todo, nos informan que están entrando varias personas a trabajar en Seguridad Vial sin tener la academia y certificaciones correspondientes, al parecer son profesores de educación física amigos del coordinador César Tapia. Algunos han sido enviados al Ceresito para que no se vean y hasta que no se aperture la Academia ahí van a estar concentrados, se menciona serán enviados a la Academia en el mes de enero para luego meterlos como agentes viales. Otros andan repartiendo volantes en los cruceros para prevenir los borrachazos en esta temporada de fiestas.

SEGURO. Cuenta Víctor Mejía a grito abierto, para que todos lo oigan, que a el jamás lo van a quitar de su puesto, pues esta muy bien apadrinado por la diputada María Antonieta Pérez, y que incluso se le puede hacer realidad su sueño de llegar a ser el coordinador de Seguridad Vial. Durante mis 46 años de experiencia periodística, me ha tocado conocer y lidiar con este tipo de funcionarios y todos se sienten intocables, todos dicen lo mismo, pero cuando menos lo esperan se les cae su castillo de arena y si no lo cree, basta con preguntar donde quedaron aquellos que soberbiamente se creían eternos en sus puestos, se dará cuenta de su triste realidad. El dinero mal habido se esfuma cuando menos se espera.

AUXILIO. Sin embargo no todo es malo, existen buenos elementos que demuestran su capacidad de servicio. El domingo pasado, por la noche, transitábamos un amigo y un servidor en su vehículo por la avenida Gómez Morín, a eso de las 12:30 am, cuando nos quedamos tirados a media avenida sin gasolina. Mi amigo de tanto estar estareando su vehículo le bajo la carga a la batería. Al poco rato llegó una unidad de seguridad vial, la patrulla 933, a cargo del agente Marín, quien nos auxilió revisando el motor y luego fue a traer gasolina, y regresando con su unidad le pasó corriente al vehículo de mi amigo. No preguntó nada, ni siquiera supo nuestros nombres, simplemente nos auxilió, lo cual le agradecemos sinceramente y ojala así fueran todos los elementos, los cuales hay, pero con tremendos mañosos de mandos, su buen trabajo se opaca.

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