LA COLUMNA DE HOY

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• El olvido de los bomberos es por años.

BOMBEROS. Es sumamente lamentable que el Cuerpo de Bomberos de nuestra ciudad, haya sido siempre “el patito feo” de casi todas las administraciones municipales a pesar de que estos elementos arriesgan su vida durante los incendios o explosiones que se producen en nuestra ciudad. Carecen de equipos modernos, de máquinas extinguidoras, de ropa y calzado adecuado para cubrir sus cuerpos durante los incendios que ocurren en nuestra ciudad e incluso en el Valle de Juárez y también en Villa Ahumada a donde en diversas ocasiones han acudido a prestar el auxilio necesario.

TIEMPO. Recuerdo muy bien cuando el jefe de bomberos era Don Leonardo Solís Barraza, (quien por cierto era agiotista), y los capitanes eran Lomelí y Calderón. La Estación de los Bomberos se encontraba cerca de la Recaudación de Rentas al igual que la Delegación de Tránsito Estatal. Si acaso todavía existen bomberos de aquella época saben que lo que voy a relatar es verdad. Como reportero acudía a diario a cubrir la fuente de los Bomberos y de la Delegación de Tránsito ya que ambas estaban muy cerca. Los bomberos en varias ocasiones me invitaron a comer y debido a ello me tomaron confianza.

COMIDA. El cocinero un día me dijo que si me había gustado la carne a lo cual le dije que sí, que estaba buena. Pasaron unos días y cuando de nuevo me invitaron a comer, varios de ellos me dijeron que la carne que les enviaban era de caballo. Pensé que era broma y así pasó el tiempo. Pero luego de unos días cuando de nuevo fui a reportear los bomberos me dijeron que ya no solamente la carne era de caballo sino que además estaba mala, olía mal y me llevaron a donde la tenían y efectivamente apestaba.

NOTICIA. Esa noche en el noticiero “Enfoque” de Don Fermín Robledo, con el que yo laboraba, dimos a conocer este hecho el cual causó mucha molestia a Don Leonardo Solís y les prohibió a los bomberos que me hablaran y que no dieran ninguna información. Don Leonardo por cierto nunca comía con ellos pues sabía que la comida estaba hecha con carne de caballo, siempre se iba a un restaurante que en ese entonces estaba ubicado a una cuadra del Hospital General. Los Bomberos cansados de que les dieran de comer carne de caballo, me invitaron a que los siguiera a las 5 de la tarde que era la hora en que iban por la carne hasta un lugar ubicado en la colonia Galeana, cerca de donde se encuentran las antenas de televisión.

INVITACIÓN. En aquel entonces el jefe de inspectores de Sanidad Municipal era Juan Antonio Román, un gran amigo por cierto, al cual le platiqué lo que estaba ocurriendo y ese día a las 5 de la tarde seguimos a los bomberos hasta el lugar en donde recogían la carne. Supuestamente era una carnicería popular, que la Delegación de Comercio había instituido con el fin de abaratar la carne. El propietario de esa carnicería era un señor de apellido Ramírez, papá de Héctor Ramírez, entonces jefe del Registro Federal de Vehículos.

SORPRESA. Juan Antonio revisó los refrigeradores y me dijo que no encontraba carne de caballo, sin embargo a lo lejos en un patio trasero había varias habitaciones y fue hasta ellas y ¡sorpresa!, ahí estaban las piernas de los caballos incluso todavía con las pezuñas adheridas. Se levantó el acta correspondiente y nos retiramos, fue cuando advertimos que nos iban siguiendo varias pick up, pero nos les perdimos. Cabe mencionar que en ese entonces el Presidente Municipal era Manuel Quevedo y el oficial mayor que era el encargado de las compras se defendió diciendo que la carne la compraban en La Morenita y nos enseñó notas de dicho negocio. Descubrimos que no solamente los Bomberos comían carne de caballo putrefacta, también el tribunal de menores y los que estaban en la cárcel de piedra.

MEJORAS. Indudablemente que el Honorable Cuerpo de Bomberos de nuestra ciudad ha avanzado mucho en todos sentidos, sin embargo, continúan careciendo de unidades, de ropa adecuada, de buenos salarios y de seguros de vida adecuados a su trabajo que es de alto riesgo. La actual administración del Presidente Cruz Pérez Cuellar ha estado al pendiente de sus necesidades y recientemente ordenó que se les brinde la atención necesaria para que puedan cumplir con su misión de alto riesgo. A ver cuando nos invitan a comer los Bomberos…

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