Cinco personas, entre ellas dos mujeres, fueron halladas sin vida, maniatadas y con huellas de tortura en una vivienda de Costa Serena y Costa Brava, fraccionamiento Parajes de San José.
El hallazgo fue hecho por mujeres que buscaban a un desaparecido. No fue la autoridad quien investigó primero, sino ciudadanas hartas de esperar mientras los cuerpos se acumulan.
Esta violencia no es azarosa: es la factura que deja el crimen organizado, sostenido por quienes lo alimentan. Vender, traficar o encubrir mata.





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