El Parque Central que alguna vez tuvo áreas verdes, frondosos árboles y fauna en buenas condiciones, aparte de la inseguridad, ha sido otros de los olvidos de la gobernadora Maru Campos Galván.
El dia 12 de febrero el coordinador del Parque Central, Rafael Butchart, en reunión con regidores de la Comisión de Ecología del municipio de Juárez, en un desliz verbal dijo que “el parque central es de todos los panistas”, lo que rápido corrigió y desató algunas risas.
Lo interesante no es el desliz verbal que tanto quieren explotar, sino la rapidez con la que ciertos espacios se activaron para golpear a Rafael Burchart. Durante años nadie se escandalizó cuando el Parque Central estuvo abandonado, sin rumbo y con administradores a los que ni se les conocía la cara. Hoy cuando el parque tiene un visible cambio y gente trabajando, resulta que ahora sí hay indignación.
La pregunta flota en el aire: ¿es realmente un mal trabajo o es que alguien se siente desplazado? ¿A quién le están pisando los callos? ¿Quién perdió control, reflectores o privilegios? Porque el ataque no huele a preocupación ciudadana, huele a competencia incómoda.








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