El Consejo de Gobierno del Parque Central decidió convertir espacio público en negocio privado al autorizar una tienda Oxxo por 12 años dentro del principal pulmón recreativo de la ciudad.
El pago acordado, 40 mil pesos mensuales más IVA con ajuste inflacionario, resulta irrisorio frente al valor comercial y social del terreno, dejando la impresión de que el parque fue rentado a precio de ganga.
Como compensación, la cadena promete invertir 300 mil pesos en campos de beisbol hasta 2026, cantidad mínima si se compara con las ganancias proyectadas durante más de una década de operación asegurada.
La cláusula que prohíbe vender alcohol intenta maquillar la decisión, pero no oculta el fondo, la paulatina privatización de un espacio familiar, donde el interés comercial termina imponiéndose al bienestar comunitario.




Dejar un comentario