Tras la trágica muerte de Eithan Daniel, las autoridades descubrieron que ninguna generación contaba con registros oficiales, lo que obligó a realizar trámites de emergencia para obtener actas básicas.
Una deuda médica que nunca fue liquidada en la clínica donde nació Vianey Esmeralda, posteriormente clausurada, la dejó sin acta de nacimiento, situación que su madre nunca resolvió. La misma negligencia fue repetida por ella con sus tres hijos, quienes tampoco cuentan con este documento oficial.
Actualmente, los hermanos sobrevivientes permanecen bajo tutela del DIF estatal, mientras el sistema judicial intenta resolver el vacío legal que invisibilizó a toda esta familia juarense.




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