• Víctima de un ataque y víctima de la negligencia de la FGE.
• Nadie pone orden a los cientos de ruteras chatarra.
ATAQUE. El martes aproximadamente a las 02:30 horas de la madrugada, un joven de 17 años de edad, de nombre José C.L. Fue lesionado a balazos que le provocaron heridas graves en su mano derecha y en el rostro. Quienes lo lesionaron son individuos que se dedican a la venta de drogas, principalmente cristal en la colonia Chihuahua y Fronteriza, así como en la Francisco I. Madero. De esta situación en varias ocasiones lo hemos informado y hasta el momento ninguna autoridad ha investigado a estos sujetos.
NOMBRES. Quienes tienen el control de la venta de cristal, cocaína, marihuana y hasta de agua celeste, son dos sujetos cuyos apodos son “El Max” y “El Cholo”, el primero de ellos se llama Máximo Franco y opera en la hondonada de la colonia chihuahua que se encuentra a un costado de la termoeléctrica, desde hace varios años e incluso protegido por anteriores autoridades policiacas, pues dos o tres de los individuos que lo visitan son ex policías municipales, según nos informan padres de familia que ya están hartos de que sus hijos estén siendo envenenados por este par de delincuentes.
ENOJO. Todo parece indicar que este ataque al adolescente se debió a que lo vieron en el exterior de otro domicilio en donde también venden drogas, entre ellas el cristal, que supuestamente solamente ellos tienen el control en esas colonias. El auxilio al joven fue prestado de inmediato por la policía municipal de la Estación Centro, quienes de inmediato solicitaron la presencia de una ambulancia la cual nunca llegó, habiendo tenido que trasladarlo a bordo de un automóvil particular.
HOSPITAL. Se supone, porque así lo dice las ley, que un agente del ministerio público debió de haber acudido a tomarle la declaración de cómo y quiénes fueron las personas que intentaron asesinarlo. Pero eso no ocurrió, pero sí en cambio, le hablaron a la madre del lesionado para pedirle que les hablara por teléfono para tomarle la declaración… Qué cómodos son ahora los agentes del ministerio público, que como no les pagan bien, tampoco laboran como debe ser. Al mismo tiempo evitan que las estadísticas de personas lesionadas aumenten, porque demostrarían la incapacidad de la Fiscalía para cumplir con su responsabilidad de investigar, lo cual desde hace mucho tiempo han dejado de hacerlo.
INCAPACES. Pero no solamente el problema radica en la irresponsabilidad de los agentes del ministerio público que no cumplen con sus obligaciones, a lo mejor no todos, pero si los del turno de noche. Lo peor es que también quienes tienen la obligación de investigar estos hechos delictivos tampoco lo hacen y son los investigadores de daños y lesiones, pues ninguno de ellos se acercó al lesionado a preguntarle cómo ocurrieron los hechos.
COMANDANTE. Y es que como siempre los encargados de estos grupos de investigadores son personas improvisadas que solamente están como coordinadores porque son amigos del comandante o compraron el puesto, pero jamás se nombra a los mejores elementos, todo es por compadrazgo. Porque al menos el comandante del grupo de lesiones de apellido Máynez si revisamos su currículum, no hay nada que lo distinga como investigador. Por eso es que actualmente la Fiscalía anda para el arrastre, empezando por el Fiscal de la Zona Norte, que ya debiera de haber sido sustituido desde hace mucho tiempo, a ver si así cambia el panorama dentro de esta Fiscalía.
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CAFRES. Quisiéramos saber cuál es la manera o cómo se elige a los choferes que tripulan las ruteras que a diario provocan accidentes, muchos de estos trascienden, pero otros tantos no se dan a conocer. Como conductores hemos visto cómo estos choferes, que tal parece andan drogados o tomados, circulan a gran velocidad rebasando sin las medidas precautorias. Muchos de estos individuos son demasiado jóvenes como para conducir una rutera que a bordo lleva a 30 o más pasajeros.
VELOCIDAD. A diario ocurren accidentes pese las promesas del jefe de transporte estatal que afirma se tendrá mayor vigilancia, lo cual es una vil mentira. Camiones que echan humo hasta por las llantas, sin placas, sucios, con los asientos inservibles, llenos de pasajeros hasta el tope y ni quien les diga nada, tal vez sea porque la cuota que pagan a los inspectores es suficiente como para que no vean lo que ocurre con estas chatarras. Pero lo peor es que la mayoría de estas ruteras a bordo llevan garrafones de 20 litros de combustible que en caso de un accidente puede provocar un incendio fatal, ya que generalmente los llevan en los asientos delanteros.
MUNICIPIO. Este pésimo transporte público debiera de pasar a manos del municipio para que se les obligara a mejorar el servicio, incluso para que las rutas actuales que recorren fueran mejoradas ya que muchas de ellas se quedan sin servicio a diario y son las colonias que requieren con más urgencia el servicio del transporte porque se encuentran alejadas del centro e incluso de escuelas primarias, secundarias y preparatorias, a ver hasta cuando se continúa soportando este pésimo servicio de las ruteras destartaladas.




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