El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, informó que, junto a Donald Trump, entregará el trofeo al campeón del cierre de la Copa del Mundo. Este histórico evento de 48 selecciones y 104 partidos, ocurrirá en un escenario donde el fútbol y la política se cruzarán por completo.
La gran final se disputará el próximo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Esta sede es clave para el torneo organizado de forma conjunta por Estados Unidos, México y Canadá.
Sin embargo, la presencia del mandatario estadounidense se dará en un contexto geopolítico bastante complejo. El desarrollo del Mundial coincidirá con las fuertes tensiones internacionales provocadas por los conflictos armados en Medio Oriente.
Asimismo, el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos genera gran preocupación. Las estrictas medidas de la administración actual y los constantes operativos de control del ICE mantienen en alerta a miles de aficionados y migrantes.





Dejar un comentario